Desde hace unos años, los cambios sociales y los nuevos modos de vida, han convertido la cocina en el corazón de un hogar. Las cocinas han pasado a ser un espacio flexible, un espacio de encuentro familiar, de convivencia.
El concepto de cocina como espacio de servicio, destinado única y exclusivamente a los usos propios de la alimentación, se ha transformado en un espacio de carácter multifuncional, que acoge, además, otras actividades diferentes a la manipulación de alimentos, sea como despacho auxiliar, zona de charlas matutinas, tardes de lectura con vistas al jardín, u otras actividades más recreativas (manualidades de niños, juegos…).

En algunas viviendas, el hecho de alimentarse pasa a ser arte culinario y, la cocina pasa a ser un espacio experiencial, donde todos nuestros sentidos participan. Se convierte en un laboratorio de sensaciones, en generador de emociones.
Sea como sea, la cocina se ha convertido en el centro del hogar, por lo que es necesario, conseguir un espacio ordenado y equilibrado que albergue las diferentes actividades.
Ha pasado a ser el espacio de nuestra vivienda más utilizado, siendo el que más personalización necesita, ya que las necesidades de cada hogar son diferentes.
Aunque, a veces, el cliente lo único que te expone sobre cómo quiere la cocina es muy simple: “blanca, quiero la cocina toda blanca” o, “quiero una cocina con isla”, sin duda alguna, es el espacio de la vivienda que más esfuerzo en su diseño necesita, ya que son muchas las variables a tener en cuenta y, no solo las estéticas:
- Estudio de funcionalidad.
- Estudio de ergonomía.
- Estudio de instalaciones.
- Organización inteligente, según las necesidades del cliente, del espacio disponible, del mobiliario, almacenaje y electrodomésticos necesarios.
- Elección de materiales.

Toda cocina debería ser:
- Espaciosa – para que permita un trabajo eficaz.
- Funcional – que permita realizar todos los trabajos con los mínimos esfuerzos.
- De fácil limpieza, con materiales no porosos y líneas lo más sencillas posibles, ya que se deben evitar contaminaciones y crecimiento de bacterias.
- Ordenada.
- Luminosa – ya hemos hablado en entradas anteriores de la importancia de la iluminación de las zonas de la cocina y de la temperatura de color de cada zona.
Si se tiene que diseñar una cocina nueva o reformar una cocina existente, lo primero que se necesita es un buen briefing, definir el proyecto, cuáles son las necesidades reales. Entender las necesidades de uso, los hábitos, si tienen algún requisito especial, si tiene necesidades especiales por altura, por problemas de movilidad, visión…

Otro punto a considerar es, si la persona o personas que van a utilizarla, es o son diestros, zurdos o ambidiestros, para poder realizar la distribución que necesite menos esfuerzo para realizar los trabajos necesarios. La distribución no debería ser “así me gusta más” sino “esta es la que más facilita el trabajo, reduce recorridos y minimiza esfuerzos”. Estudiaremos si disponemos de un espacio que nos obliga a hacer una distribución lineal o, más espacio para realizarla en paralelo, distribución en U, en L, con isla, con península.
El triangulo de trabajo se conformará de forma diferente si el usuario es diestro, zurdo o ambidiestro.
Además de lo anteriormente dicho, en el diseño de una cocina se tiene que tener en cuenta la aplicación de la normativa vigente, sobre:
- Condiciones de diseño y calidad de edificios.
- Normativa para instalaciones eléctricas domésticas, teniendo muy presente los volúmenes de protección.
- Normativa de salubridad:
- Protección frente a la humedad (DB HS1)
- Recogida y evacuación de residuos (DB HS2)
- Calidad del aire interior (DB HS3)
- Suministro de agua (DB HS4)
- Evacuación de aguas (DB HS5)
Se tiene que realizar el estudio de las necesidades de extracción de humos para poder elegir la campana extractora necesaria – Se elegirá la que por cálculo del caudal de extracción y volumen de la cocina, sea necesaria. Para el cálculo, se tiene que tener en cuenta, la pérdida de succión según el recorrido del tubo de extracción, codos utilizados, etc. Reseñar que en el mercado suele haber un modelo, con diferentes tamaños, en los que el motor suele ser de la misma potencia para todos los tamaños. Se tendrá en cuenta la altura de colocación de la campana según el tipo de la placa de cocción.
Si no existe ningún espacio en el resto de la vivienda que permita el almacenamiento de todo lo relacionado con la limpieza, también habrá que destinar un espacio de almacenaje para este uso.
Debemos dimensionar correctamente las necesidades de longitud de encimera según las actividades a realizar.

Una vez realizada la distribución de la cocina, según las necesidades del cliente, las prestaciones del espacio y la aplicación de la normativa vigente, debemos pasar a:
1.- Elección de los materiales.
- Como es una habitación húmeda, tenemos que proteger los paramentos.
- Debemos tener en cuenta que no todos los materiales pueden colocarse en las zonas de fuego.
- Es necesario tener en cuenta que los paramentos verticales tienen que ser de fácil limpieza, evitar la porosidad y la fácil absorción de vapores y grasas que pueda haber en la cocina.
- Averiguar la idoneidad de los materiales a utilizar.
- Materiales ecológicos, reciclables y saludables.
- Recordar que, cuando te dicen que los frentes de armario son de PET reciclado, te están diciendo que es tereftalato de polietileno, que no es otra cosa que un tipo de plástico.
- Mejor utilizar madera con certificado de origen responsable.
- Es necesaria una buena iluminación.
2.- Si la cocina es pequeña, buscar la ligereza en el mobiliario, también si se busca facilidad a la hora de la limpieza.
- Tener en cuenta la ergonomía para facilitar el trabajo.
- Incluir, en la medida que se pueda: columnas extraíbles, cajones con divisores interiores, carros extraíbles, todo para aportar orden.

3.- Tener sensibilidad ecológica.
- Elección de materiales sostenibles y de origen local.
- Optimizar el consumo de recursos y apostar por la durabilidad.
- Electrodomésticos necesarios y eficientes.
- Grifería responsable.
- Reciclaje de residuos.
4.- Bienestar y coherencia.
Conseguir un espacio estético – funcional. Buscando durabilidad frente a tendencias pasajeras. Con la iluminación necesaria y consciente, de acuerdo a las necesidades de uso, adecuados a nuestros biorritmos y al estilo de vida.
5.- Conseguir la estimulación de los sentidos mediante texturas, colores, haciendo el espacio más amable incluyendo plantas y flores.
Sobre todo, hay que tener en cuenta que las tendencias, son muchas veces, muy volátiles. Un color determinado, un diseño muy acentuado, puede tener una vida muy corta, y hacer que la fuerte inversión que necesita una cocina no haya sido la mejor opción.

















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