LA LUZ PROGRAMA NUESTRO CUERPO Y NUESTRA MENTE
La luz solar es fundamental para la regulación de los sistemas endocrino e inmunológico, actuando de forma determinante sobre las hormonas.
La serotonina es un neurotransmisor relacionado con el control de las emociones y el estado de ánimo. Nos ayuda a sentirnos bien, regula el sueño, el apetito, la función digestiva, la temperatura corporal, genera relajación, satisfacción y mejora la concentración.
La dopamina es un neurotransmisor fundamental para la motivación, el placer, la memoria, el aprendizaje y el control del movimiento.
La melatonina que regula nuestro ciclo vigilia-sueño, aumenta con la oscuridad para permitirnos conciliar el sueño.
Nuestro sistema nervioso se sincronizó con los patrones de la luz solar. La luz natural varía de dirección, intensidad y temperatura de color según la hora del día, cada día del año y según las condiciones meteorológicas.


Durante las mañanas la luz solar es azulada. Esta temperatura de color nos activa, suprime la producción de melatonina e induce el estado de alerta.
Por la tarde la luz es cálida. Prepara el cuerpo para el descanso.

Pero además, nuestro cerebro no registra objetivamente esa realidad, sino que la interpreta según nuestras percepciones y estados emocionales.
Esta capacidad neurológica para procesar la luz según nuestras emociones, nuestro estado de ánimo, no es un fallo sino una característica extraordinaria.
¿No es más bonito un atardecer si estamos felices?
¿No es más triste un día nublado si estamos deprimidos?

El entorno construido lo percibimos inicialmente, por la emoción. Nuestro sistema de alerta nos permite juzgar lo que es bueno o malo, seguro o peligroso, la evolución nos ha dotado de este sistema para sobrevivir. Antes que las sensaciones lleguen a la consciencia ya hemos analizado las relaciones espaciales, las proporciones, la escala, los ritmos, la comodidad, etc.
Para conseguir diseñar espacios eficientes, no solo tenemos que basarnos en parámetros legislativos, técnicos, en conceptos ergonómicos, buscando el confort térmico y acústico, sino también trabajar con índices como la emoción y el bienestar.
Estas respuestas emocionales incluyen, las áreas del cerebro relacionadas con los movimientos corporales y con el sistema nervioso autónomo, que regulan nuestro equilibrio interno frente a los cambios en el entorno.
La percepción es un evento multisensorial que involucra a la experiencia previa, la memoria, la imaginación y las emociones, influyendo en la manera de procesar la información.
Todo proyecto debe nacer teniendo en cuenta la orientación del edificio, ubicando con conciencia los espacios de utilización diurna.

Debemos favorecer la entrada de luz natural y complementar con sistemas de iluminación que no compitan con ella. Prestar atención al acabado de los materiales, teniendo mucho cuidado con los materiales reflectantes y, con las necesidades de correctores solares.
Ya hemos visto la necesidad de ubicar los espacios de trabajo cerca de las entradas de luz solar para no alterar nuestros ritmos circadianos. Complementando la luz natural con tecnología que permita variar la intensidad y la temperatura de color según la luz exterior.
Teniendo en cuenta que las tonalidades de luz fría (5000K o superiores) estimulan la concentración y atención. Y que las tonalidades de luz cálida (3000K o inferiores) favorecen la creatividad y la colaboración.

La iluminación deficiente, los contrastes excesivos, el nivel de deslumbramiento (UGR) y el parpadeo (fliker) obligan al cerebro a realizar un mayor trabajo para poder procesar toda la información visual, generando fatiga visual y cognitiva, reduciendo el rendimiento en el trabajo o en el estudio.
La correcta elección de las luminarias y, su correcta distribución, es mucho más que un diseño lumínico-estético para un espacio. Es conseguir un espacio verdaderamente funcional-amable con nuestro cuerpo y cerebro.
Teniendo en cuenta todo lo mencionado, entendemos que es necesario realizar el proyecto de iluminación desde el inicio del planteamiento del proyecto.
No puede dejarse a una decisión estética o económica una vez finalizada la materialización del proyecto. Y no, un proyecto de iluminación no es un plano de electricidad o un plano de luminarias. Es mucho más.
En caso de reforma, tenemos que tener en cuenta lo anteriormente mencionado, implementando las correcciones necesarias para la consecución de un espacio biosaludable.
Tenemos que crear espacios que, además de que queden bien en las fotos, tiendan a impactar favorablemente en todos los ámbitos de nuestra vida. Porque diseñar teniendo en cuenta todos los sentidos no es opcional sino el único camino a seguir.
